Lo que nadie quiere explicar de la marcha que terminó mal
Entre pasillos oficiales, la versión que circula sobre los disturbios derivados de la marcha de la Generación Z dista de la que se leyó en los comunicados.
La marcha de la
Generación Z que derivó en enfrentamientos con la policía en los alrededores de
Casa Aguayo dejó, como suele pasar, dos versiones paralelas: la oficial,
centrada en el resguardo del inmueble y la contención del incidente, y la que
circula en corto entre operadores políticos, más enfocada en preguntar por qué
el operativo de seguridad no anticipó el punto de fricción.
Off the Record no tiene,
ni pretende tener, la versión definitiva de lo ocurrido esa tarde. Lo que sí
puede consignar es que, puertas adentro, hay más autocrítica sobre la
coordinación entre corporaciones de la que se ha reconocido públicamente, y que
el episodio se ha usado, en privado, como argumento tanto por quienes piden
mano más firme frente a las protestas como por quienes piden mejores canales de
diálogo con las juventudes movilizadas.
Ninguna de las dos
posturas se ha dicho completa frente a un micrófono. Y mientras eso no ocurra,
el espacio entre el comunicado oficial y lo que realmente se discute en las
oficinas de gobierno seguirá siendo, como casi siempre en Puebla, más revelador
que cualquier boletín de prensa.
