El Buen Fin de PROFECO
Por: Luis Gabriel Velázquez
Primero fue Vittorio’s, hace dos meses.Luego La California, la semana pasada.
Los dos negocios volvieron a abrir, pero dejaron inquietos a todos.Y justo a unos días del Buen Fin, los comerciantes en Puebla prefieren revisar permisos que vitrinas.
La PROFECO dice que solo aplica la ley.Pero en el Centro Histórico muchos cuentan lo mismo: que los inspectores llegan sin aviso, que amenazan con sellos, que ofrecen “arreglarlo”.Nada nuevo. Solo que ahora ocurre más seguido.
A nivel nacional, la FGR mantiene abierta una carpeta —FEMDO/FEITATA-CDMX/0000899/2024— sobre una red de funcionarios y exmandos que cobraban cuotas a gasolineras, gaseras y comercios para “salir bien” en las verificaciones.Les decían “vacunas”.Montos de entre 13 y 35 mil pesos por establecimiento.Los señalados lo niegan, pero los testimonios ahí están.
En Puebla, la delegación asegura que aquí no hay corrupción y que los casos de extorsión son obra de falsos verificadores.Puede ser.El problema es que los empresarios ya no saben quién toca la puerta: si un inspector real o un estafador.
La PROFECO ha pedido revisar el código QR de las credenciales para confirmar que sean auténticas.Pocos lo saben hacer, y para cuando preguntan cómo, ya les llenaron el acta.
Entre el miedo a la multa y la desconfianza, el Buen Fin llega con más tensión que ventas.Y a estas alturas, ya ni ganas dan de abrir la cortina.
