La oposición que no logra ni juntar sillas
Si las nuevas fuerzas políticas no consiguen validar asambleas, la verdadera quintacolumna contra el proyecto en curso podría no existir todavía como alternativa organizada.
El fracaso de nuevas
fuerzas políticas para validar asambleas en nueve de las 17 entidades que
renovarán gubernatura en 2027 no es solo una nota de trámite electoral: es un
síntoma de la fragilidad real de la oposición fuera de los partidos
tradicionales. Una quintacolumna necesita, para ser relevante, capacidad de
movilización territorial; sin eso, cualquier discurso de ruptura se queda en
redes sociales y comunicados.
Esto deja el terreno de
la disidencia real concentrado, otra vez, dentro de los propios partidos
establecidos: las corrientes internas de Morena, las fricciones entre el PAN y
el PRI en alianzas locales, los realineamientos de siempre. La verdadera competencia
por el poder en 2027 seguirá librándose adentro de las estructuras existentes,
no en movimientos externos que todavía no logran ni llenar un salón.
Para Puebla, esto tiene
una lectura concreta: cualquier aspirante que hoy calcule ganar terreno apostando
a una fuerza emergente debería revisar estos números antes de apostar su
capital político a un caballo que, hasta ahora, ni siquiera ha demostrado poder
correr.
