El Mundial que también compite dentro de la cabina de prensa
Detrás de los goles hay otra historia: la de las mujeres que han tenido que ganarse un lugar en un oficio históricamente pensado para hombres.
Mientras la atención se
concentra en los resultados de octavos de final, hay una cobertura paralela que
merece su propio espacio: la de las periodistas deportivas que documentan el
torneo desde dentro. El testimonio de reporteras que han cubierto varios
mundiales coincide en un punto: el terreno de la fuente deportiva —vestidores,
cabinas, ruedas de prensa— sigue siendo, en la práctica, un espacio que exige a
las mujeres demostrar el doble para obtener el mismo respeto profesional que a
un colega hombre se le da por default.
Esto no es un dato menor
para el análisis táctico del Mundial 2026: la calidad de la cobertura —el rigor
de las preguntas, la variedad de enfoques, la posibilidad de leer el torneo
desde ángulos distintos— depende directamente de qué tan diverso sea el cuerpo
de prensa acreditado. Un Mundial mejor cubierto es, entre otras cosas, un
Mundial cubierto por más voces.
El torneo seguirá su
curso con Inglaterra, España, Portugal y Bélgica avanzando en el cuadro, y con
México midiéndose a uno de los rivales más mediáticos de la fase. Pero vale la
pena, en medio de la euforia por los resultados, reconocer también los avances
—todavía insuficientes— en la equidad de quienes cuentan la historia desde la
cancha.
