La salud mental que nadie pregunta en Tehuacán
El aumento en adicciones y en riesgo de suicidio entre hombres jóvenes de la región revela un problema que ningún comunicado oficial puede resolver por sí solo.
Detrás de las cifras de seguridad y las notas de coyuntura política hay
un dato que exige más espacio del que suele recibir: en Tehuacán, la falta de
atención a la salud mental y el aumento de adicciones se han identificado como
factores que disparan el riesgo de suicidio, particularmente entre hombres
jóvenes. Es el tipo de problema que no genera boletines de prensa vistosos,
pero que erosiona comunidades enteras en silencio.
El patrón no es exclusivo de esa región: la salud mental masculina sigue
rodeada de estigma, de la idea de que pedir ayuda es debilidad, y de una oferta
de servicios públicos de psicología y psiquiatría que en la mayoría de los
municipios del interior del estado es prácticamente inexistente. Cuando a eso
se suma el fácil acceso a sustancias adictivas, el resultado es una crisis que
avanza fuera del radar institucional.
Los vicios verdaderamente ocultos no son los que se esconden por
vergüenza individual, sino los que el sistema de salud pública decide no ver
por falta de presupuesto o de voluntad política. Mientras no exista una
estrategia municipal y estatal específica —con financiamiento real, no solo
campañas de un día— seguiremos leyendo esta nota como una cifra aislada, en
lugar de como la emergencia de salud pública que en realidad es.
Nota: si tú o alguien cercano está pasando por una crisis emocional o
pensamientos de este tipo, en México puedes llamar a la Línea de la Vida al 800
911 2000, disponible las 24 horas.
