Alianzas de conveniencia: el tablero rumbo a 2027
Los acuerdos que hoy parecen sólidos podrían romperse en cuanto se destape la candidatura; en la política poblana, ningún pacto es para siempre.
Cada ciclo electoral en Puebla produce el mismo fenómeno: coaliciones
que se presentan como convicción ideológica y que, miradas de cerca, son sobre
todo aritmética. Con el proceso de 2027 apenas asomando, ya se perciben los
primeros acercamientos entre actores que hace apenas un par de años se veían
como adversarios irreconciliables.
El patrón es conocido. Primero llegan las giras conjuntas y los gestos
de cortesía política; después, las declaraciones ambiguas sobre 'coincidencias
programáticas'; al final, el anuncio de una alianza que sorprende a la
militancia de base más que a los operadores que la construyeron durante meses
en privado.
Lo que hace interesante seguir a 'los conjurados' de esta temporada es
que ninguno de los bloques en formación llega con una ventaja tan clara como
para prescindir de aliados. Eso vuelve cada pacto más frágil y, a la vez, más
determinante: el que logre sostener su coalición sin fracturas hasta el
registro de candidaturas partirá con ventaja real, no solo discursiva.
