México llegó a octavos, pero la fiesta no puede tapar las fallas

La Selección avanza en su Mundial de casa con figuras jóvenes que ilusionan, pero el análisis frío dice que el margen de error a partir de aquí se reduce a cero.

El Mundial de 2026 ya tiene a México en la siguiente ronda, y una de las
notas más gratas ha sido la irrupción de Gilberto 'Morita' Mora, de apenas 17
años, consolidado como titular y señalado por la propia FIFA como el jugador
más joven del torneo. Su frescura en el mediocampo le ha dado a la Selección
una variante que no tenía en la fase de grupos: velocidad de decisión y
desparpajo para encarar en espacios reducidos.

Pero el optimismo no debe tapar lo evidente: los octavos de final son
otro torneo. Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez encendieron las calles
del país, y con justicia, pero también expusieron que la solidez defensiva
sigue siendo la asignatura pendiente cuando el rival aprieta la salida. Jugar
como local ayuda en el ambiente, no en la táctica.

El siguiente rival saldrá de un cuadro que ya eliminó a selecciones con
jerarquía, así que la exigencia física y mental subirá varios escalones. La
afición ya demostró que sabe festejar; ahora la Selección tiene que demostrar
que sabe sufrir un partido cerrado sin regalar espacios. Ahí se define si este
Mundial en casa se queda en fiesta o se convierte en historia.

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